rossio-juego-mesa-banner

Jamás lo pensé pero cada vez me gustan más los juegos tipo puzzle. Bien sean poliominós, colocar losetas, crear patrones, lo que sea. No acabo todavía en los juegos puramente abstractos pero tiempo al tiempo. Además suelen ser juego de corte familiar, por lo que los puedes jugar con cualquier tipo de jugador. El último que he probado es Rossio, un juego de Orlando Sa sobre la construcción de la calçada portuguesa.

Rossio – El juego

Componentes

  • 12 piezas de plaza
  • 4 tableros de jugador
  • 96 losetas de calçada
  • 64 tokens de victoria
  • 34 monedas de cartón
  • 59 cartas 57x89mm

De qué va

Lisboa despierta a la modernidad. El rey D. Pedro V ha ordenado que las plazas y calles de la ciudad se pavimenten con Calçada Portuguesa (pavimento tradicional portugués). Frente al Teatro Nacional D. María II, donde comienza la obra, las formas onduladas y geométricas que forman las piedras harán de la plaza de Rossio una de las más bellas del reino. Además, el rey también pretende mejorar la comodidad y magnificencia de las demás calles y plazas del reino pavimentándolas también con Calçada Portuguesa. Para este proyecto contrató a los mejores canteros del país. ¿Estás listo para que tu nombre pase a la posteridad?

Cómo jugar

En Rossio los jugadores deben construir la calçada portuguesa. Para ello irán colocando las losetas en el tablero central de forma ortogonal. Paralelamente cada uno tiene una mano de cartas, que una vez bajada a su tablero personal, pagando su coste antes, se activará el efecto, que suele ser de puntuación según si se suceden los patrones indicados en la carta sobre el tablero. Ronda a ronda las cartas jugadas se irán desplazando hacia la izquierda, provocando que se descarten y que el jugador deba estar refrescando su propio tablero de puntuación constantemente a la par que va construyendo la calçada.

rossio-juego-mesa-setup

TUTORIAL EN VÍDEO

Opinión

Rossio es un juego tipo puzzle en el que los jugadores deben construir la calçada portuguesa. Lo que propone es una gestión de mano muy característica, que recuerda a la de Vizcondes, en la que cada ronda podremos jugar una carta de nuestra mano y bajarla a nuestro tablero. Después se activarán todas las cartas que tengamos bajadas en una suerte de mini tableau building, porque sólo podemos tener hasta 3 a la vez, consiguiendo así los efectos de puntuación indicados.

Este es uno de los puntos clave: la puntuación es progresiva. Los puntos se van ganando en la misma partida y por una misma carta puntuarás lo que aguante en tu tablero (3 rondas). Dependerá de cómo te adaptes poder conseguir elaborar patrones de losetas en el tablero central que te puedan beneficiar, si es que el contrincante no se adelanta y te lo chafa.

La parte de construcción de tablero en grupo me gusta especialmente: como en Carcassonne cada loseta que pones es una oportunidad abierta a los demás. Esto se suma a lo justo que es conseguir dinero, imprescindible para comprar cartas que te interesen para rondas posteriores. ¿Gastarás dinero para colocar más losetas o para comprar cartas de puntuación? Este es el quid del juego.

El problema es que puntuar constantemente convierte en irrelevante las cartas y los puntos. Parece que te los estén regalando sin hacer nada. Tampoco son demasiado interesantes las cartas y sus efectos de puntuación, todos bastante similares para no crear problemas de desequilibrio. La sensación final es que no acabas de tomar decisiones interesantes, que le falta tensión y emoción en la partida.

Es un juego que funciona sobre todo bien a 2: a más jugadores el tablero central avanza demasiado rápido y le acaba dando a un juego tan táctico como este un componente de caos que no le sienta bien. A nivel de componentes todo es en cartón con buenos acabados y francamente bonito en mesa, pero los puntos de victoria son ridículamente pequeños. Son muy poco manejables, además que el factor de mantenerlos ocultos durante la partida es una decisión chapucera. Viene a intentar solventar lo poco estimulante que es hacer puntos aquí.

El juego no está editado oficialmente en español pero es la misma editorial madre, la portuguesa Pythagoras, la que ha lanzado el juego en multi idioma. El manual viene en español y como el juego es independiente, no hay texto alguno, se puede jugar sin problemas.

Modo solitario

El juego incorpora un modo solitario que se juega mediante un mazo de cartas. En esencia, es un bot que cada turno juega losetas y va acumulando cartas de puntuación. No es demasiado reactivo a nuestras acciones: no es un puro dummy pero tampoco un automa con todas las letras. Tiene varios niveles de dificultad y es francamente difícil en algunos niveles altos. ¿Lo recomiendo para solo? No, es bastante pobre y simplón. Algunos niveles muy sencillos, otros terriblemente difíciles.

Conclusiones

Rossio es un juego irregular: lo bonito del tema y de la estética acaba lastrada por una falta de punch general. Es un buen punto que el puzzle general lo hagamos entre todos, ni el sistema de puntuación ni los combos de cartas me parecen interesantes. Es una propuesta fallida. No puedo recomendarlo cuando hay juegos puzzles ya clásicos como Carcassonne, Patchwork y Azul tan excelentes.

rossio-juego-mesa-boxart-portada

A EVITAR

COMPRAR EL JUEGO

Diseñado por Orlando Sa | Ilustrado por Olivier Fàgnere
De 1-4jug, +14 años, 30-45min.
Pythagoras, PVP 30€