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En 2019 Ediciones Primigenio sacó Ratville, juego ganador del 2º Concurso de prototipos de Análisis Parálisis. Un juego de Pau Carles en el mediante programación de acciones con dados, gestionamos nuestro propio refugio: nuevos edificios y objetos para poder seguir creciendo más y haciendo frente a las amenazas que conlleva vivir en bajo tierra.

Ratville – El juego

Componentes

  • 28 cartas de personaje 63,5x88mm
  • 10 cartas de saqueo 63,5x88mm
  • 32 cartas de equipo 44x68mm
  • 34 cartas de edificio 44x68mm
  • 36 criaturas errantes 63,5x88mm
  • 1 tablero de población de dos caras
  • 1 marcador de jugador inicial
  • 4 tableros de jugador
  • 16 dados
  • 12 fichas multiplicadoras
  • 70 fichas de recursos
  • 48 tokens de daño
  • 4 meeples de jugador

De qué va

Disfruta de un buen juego de mesa mientras puedas… Nosotros lo hacíamos y nos encantaba sumar puntos de victoria, pero míranos ahora, vivimos en una cloaca y la vida se ha puesto difícil. Comemos poco, dormimos menos, no vemos la luz del sol y luego están esas sanguinarias criaturas, pero oye, no me quejo, nos avisaron y no hicimos caso. Ahora cada habitante es la diferencia entre prosperar o extinguirnos definitivamente y tenemos un importante lugar reservado para ti.

Cómo jugar

En Ratville, los jugadores son los líderes de una comunidad de supervivientes que malviven en las cloacas. Cada turno deberán elegir entre las personas más capacitadas de su comunidad para proveer a los suyos de los recursos necesarios para su subsistencia. El jugador que consiga que su comunidad prospere y crezca más deprisa será el ganador.

De forma simultánea, cada jugador lanzará sus dados y de forma secreta asignará a cada dado una carta de acción de las siete que dispone. Una vez hecho, por orden de acción, cada jugador irá revelando si ha decidido hacer uso de ésa acción en ésa ronda. Los que lo hayan hecho la realizan según orden de turno o según el valor del dado, dependiendo de la acción. Una vez resueltas las acciones, se pasa a la fase de población, donde todos los jugadores aumentan como mínimo en uno su valor de población y pagan los costes de alimentación. Esta secuencia se irá repitiendo hasta que un jugador alcance el número de población de victoria que esté marcado en el tablero.

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TUTORIAL EN VÍDEO

Opinión

Ratville logra una cosa muy importante: meter varias mecánicas juntas y que todas funcione bastante bien. No es poca cosa, muchos juegos recientes son una amalgama de de diferentes mecanismos pero no siempre salen bien. El alma de Ratville es de eurogame: hacerte tu eficiente motor de recursos para subir lo más rápido posible en el track de puntuación y así ganar la partida. Pero también tiene una parte de azar debido a los dados, que no suele ser habitual en este tipo de juegos.

Al contrario que otros juegos como Marco Polo 2, donde una tirada baja de dados en absoluto supone estar fuera de la partida, más bien te ofrece otros caminos para puntuar, aquí no. Una mala tirada no se compensa, lo cual puede ser frustrante para los jugadores que quieren tener un control exhaustivo. Algo que también se repite debido a la programación de acciones oculta: ¿a qué irán los demás jugadores? Sabes qué dados tienen pero no que acciones harán.

Esta incertidumbre es habitual en este tipo de juegos de acciones ocultas. A mí personalmente no me suelen gustar debido a la capa extra que le añade, me resulta muy cuesta arriba. Pero en Ratville no: son sólo 7 acciones para elegir y encima condicionado por tus dados, por lo que las elecciones son claras: ver como realizar varias acciones potentes o sólo una pero potenciada al máximo si los dados han salido rana. Incluso con jugadores lentos, las rondas son ágiles debido a este vínculo de acciones limitadas más dados.

Otra cosa que soluciona bien es la carrera de puntos. En este tipo de juegos no hay que hacer un motor super eficiente, sino hacerlo más rápido que los demás. Hay dos escenarios posibles: que algunos jugadores sean avispados y vayan a acelerar al máximo la partida o que ninguno lo haga y estén engrasando lentamente su motor, de forma que la partida se alarga demasiado. Ratville lo soluciona de dos formas: las cartas que te permiten potenciar tus acciones están muy limitadas. El primero que la compra se la lleva y no hay más. El resto de jugadores tendrá que buscar su manera de hacer puntos por otro lado. Y además, en cada ronda todos subiremos cómo mínimo, un punto en el track de población (salvo que alguien lo haga fatal). Ambos elementos quitan de un plumazo todo lo malo que tienen los juegos a la carrera.

Todo esto tiene un aderezo: los monstruos. Si algún jugador se está desmarcando, tan sencillo como enviarle uno de los monstruos que salen en cada ronda para meterle más quebraderos de cabeza. Un pequeño toque de puteo original, porque lo normal serían cartas que sirvieran para robarlo recursos a otros jugadores, mientras que aquí lo que haces es enviarles amenazas para ralentizarlos y poder equilibrar la partida.

El juego tiene varias configuraciones: la normal que perfectamente encaja dentro del rango de juego familiar. Pocas reglas y sencillo de entender. Y un modo avanzado, con un tablero más exigente y unas cartas de edificio más puñeteras que le añaden un punto de dureza muy adecuado. El manual recomienda que con novatos se jueguen unos personajes cada ronda sí o sí, pero francamente no lo veo ningún sentido a esta restricción.

En cuanto a componentes, Ediciones Primigenio ha tomado buena cuenta del hacer de Garphill Games: caja compacta, componentes personalizados de madera, tableros de doble troquel y buen material en general a un precio comedido. Como producto inmejorable, se le nota que han mejorado respecto a Kingdom Defenders, su anterior juego propio editado de caja grande. A los lápices está Lorena Azpiri, que le da un toque cartoon muy adecuado al juego.

Se juega bien a cualquier numero de jugadores: según cuantos sean se ponen en mesa más o menos cartas. No os de miedo que haya programación de acciones: se resuelve mucho más rápido de lo que suele ser habitual y el juego vuela. Pese a que las cartas de edificio sean fijas en cada partida, el modo avanzado le da un plus de rejugabilidad y el azar de los dados un toque de imprevisibilidad en cada ronda. Sí hecho de menos algo de mayor variedad de monstruos y menos cartas de objeto.

Modo solitario

No es un modo oficial incluido en la caja del juego, pero Ivan Iserte, diseñador gráfico del juego como Dossom Studios, publicó un modo solitario en la BGG. Tan sólo necesitas imprimirte un pequeño tablero a doble cara.

Prácticamente las mismas reglas que el juego original, te enfrentas a un bot con el que compites por todo. No reacciona completamente a todas tus acciones: sólo si coincidís en la carta a jugar. Es una suerte de dummy player avanzado. No me suelen gustar los dummies al no suponer un reto reactivo a tu partida, pero aquí me encaja bien. Sencillo de llevar y cuesta batirle. No es perfecto funciona mejor de lo que lo suelen hacer las variantes fanmade en solitario. No es una compra recomendable únicamente por este solo, pero sí es una manera factible que el juego vea mesa cuando somos sólo uno.

Conclusiones

Me apena el poco ruido que ha hecho Ratville: un pastiche de varias mecánicas que funciona sorprendentemente bien, sobre todo agilizando mucho la fase de carrera de puntos y programación de acciones oculta que suelen ralentizar mucho estos juegos. Un producto de muy buena calidad y a un precio competitivo. No es un eurogame al uso, ni mucho menos un tiradados, pero sí un juego con sus toques originales, mucha interacción y diversión. Un ejemplo más que en España sabemos hacer algo más que buenos fillers.

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RECOMENDADO

COMPRAR EL JUEGO

Diseñado por Pau Carles | Ilustrado por Lorena Azpiri y Chema Vicente
De 2-4jug, +12 años, 60-90min.
Ediciones Primigenio, PVP 40€